Lagos se abre a opción de energía nuclear

Ex mandatario afirmó que “cuando estamos discutiendo el tema nuclear es (igualmente importante) mantener una opción abierta”. “Terminemos los estudios, veamos lo que tenemos que seguir haciendo y tomemos una decisión que sea consensuada”, afirmó.



"Es importante mantener la opción de la energía nuclear, el tema debe ser discutido, porque todo ser humano es capaz de avanzar tecnológicamente en su desarrollo", expresó esta mañana el ex Presidente Ricardo Lagos.
Al participar en calidad de enviado especial para el Cambio Climático de la ONU en un seminario internacional sobre energía nuclear en Chile, manifestó así la necesidad de mantener una matriz energética adecuada a los requerimientos del país.
En el evento, organizado por la Universidad Adolfo Ibáñez, Lagos alertó además sobre la necesidad de actuar con prontitud para diversificar la matriz energética de Chile.
"Igualmente importante cuando estamos discutiendo el tema nuclear es mantener una opción abierta. Terminemos los estudios, veamos lo que tenemos que seguir haciendo y tomemos una decisión que sea consensuada”, afirmó.
El ex mandatario precisó luego que “lo que no me parece es una decisión a priori, (decir) 'no aceptó que se discuta el tema', porque creo que eso es no entender que el ser humano es capaz de avanzar tecnológicamente, que los desafíos que podíamos tener ayer hoy son distintos".
No obstante, no emitió una opinión categórica sobre la opción nuclear: "si estamos hablando de un diálogo para llegar a un cierto consenso no me diga entonces que yo me pronuncie anticipadamente, porque estaría negando lo que estoy diciendo. Por lo tanto aquí hay un largo camino por recorrer", sentenció.
Del mismo modo, no descartó los nuevos proyectos de energía hidroeléctrica como Hidroaysén. "No acepto que me diga que la energía hidroeléctrica no es renovable porque usted ya la agotó", dijo Lagos en referencia al argumento que debería utilizar Chile en las negociaciones con los países desarrollados.
Recordó entonces que el Sistema Interconectado Central es abastecido actualmente por cerca de un 50% de energía hidroeléctrica y "todavía quedan enormes reservas como para hablar de crisis (energética) y desde el punto de vista hidroeléctrico en el sistema interconectado central que hay (recursos) que seguir explotando".

Alerta global por aumento vertiginoso del precio de la comida

El crecimiento de la población mundial y un abandono de las dietas basadas en granos están contribuyendo a un rápido aumento del costo de los alimentos, que ya ha hecho estallar disturbios en varios países africanos. Las amenazas para los países desarrollados y en desarrollo y los obstáculos en el camino hacia un aumento de productividad.


La Nación, 27 de marzo de 2008

Si uno busca bajo la superficie de importantes convulsiones políticas o sociales -las revoluciones francesa o rusa, el colapso militar de Alemania en 1918, o más recientemente la Plaza de Tiananmen en China- descubrirá que los la escasez de alimentos, provocadas por las pérdidas de las cosechas, el bloqueo naval o el alza vertiginosa de los precios, yacen en el centro del problema.
No es de extrañar, entonces, que las recientes alzas pronunciadas del costo de los comestibles básicos, incluyendo el trigo, la cebada, el maíz, el arroz, el algodón y la soya, están emitiendo ondas de choque alrededor de un mundo desarrollado acostumbrado a los precios de oferta en los supermercados.
En los países menos desarrollados, la situación es más seria: los alimentos más caros han provocado disturbios en el África occidental ex francesa, Yemen y Zimbabwe. En Burkina Faso, uno de los países más pobres de África, fueron llamadas las tropas para sofocar el extendido desorden público. También se han reportado alteraciones del orden en Mauritania y Senegal.
China
El resultado del creciente precio de los alimentos ya se está sintiendo con fuerza en China. Robert Ziegler, del Instituto Internacional de Investigaciones del Arroz (Filipinas), alerta que es posible un "descontento civil" puesto que los chinos están comiendo más arroz del que se está produciendo, y que en cinco años su costo se ha duplicado (a 400 dólares la tonelada). "Estamos en una etapa de precrisis", dice.
El año pasado, Rusia introdujo controles de precios minoristas de algunos alimentos básicos para impedir que los costos de las compras hagan mella en la popularidad del gobierno de Putin, y la semana pasada la ONU dijo que los precios de los alimentos han aumentado 75% desde el año 2000 y que las restricciones presupuestarias podrían forzarla a racionar la ayuda alimentaria a los países en desarrollo.
En la actualidad, por primera vez en la historia, la cantidad de personas que viven en ciudades es igual al número de personas que viven en el campo, lo que ilustra la rápida industrialización que han tenido países como Brasil, la India y China. El precio de los alimentos está apuntando hacia arriba por una variedad de razones, pero tomadas en su conjunto, éstas representan "una tormenta", dicen los analistas. Se espera que los aumentos de precios continúen siendo elevados por los próximos dos o tres años, quizás más.
En primer lugar, la inflación del precio de los alimentos está siendo impulsada por la creciente demanda de las clases medias de Asia y América del Sur a medida que las personas se cambian de los granos básicos a dietas basadas en proteínas, lo que implica un mayor consumo de carne, leche, frutas y vegetales, aunque el arroz continúa siendo un alimento básico popular tanto para los ricos como para los pobres de las ciudades y del campo. A medida que más personas recurren a dietas basadas en el consumo de carnes, se necesitan granos adicionales para alimentar a mayores rebaños ganaderos, impulsando aún más la demanda.
Aumenta la población
En segundo lugar, la población mundial continúa aumentando: de 1.600 millones en 1900 a 6.500 millones en la actualidad y se pronostica que esa cifra alcanzará el máximo en 9 mil millones para finales de siglo. El crecimiento de la población impone presiones adicionales sobre las tierras cultivables, que ya están siendo erosionadas por el calentamiento global.
Contra este telón de fondo poco prometedor, extensas áreas que podrían utilizarse para cultivar alimentos están siendo traspasadas a la producción de etanol y biodiésel, obtenidos a partir del maíz, el azúcar, la soya y el aceite de palma.
Un informe de la FAO dice que "los biocombustibles tienden a desviar recursos de la producción de cultivos alimenticios a la de materias primas para la producción de biocombustibles".
Los subsidios también juegan un papel. Los agricultores de los países en desarrollo han sido desplazados del mercado por el mundo desarrollado, gracias a los subsidios agrícolas que han protegido a sus homólogos en Occidente durante el último cuarto de siglo.
Los precios crecientes han permitido a la Unión Europea y Estados Unidos reducir estos subsidios, pero no lo suficiente para aliviar a los agricultores africanos. Estos se han quejado que los países ricos han incrementado la producción de manera desleal y han provocado la caída de los precios.
Entonces, ¿podrá la trayectoria ascendente de los precios de los alimentos constituir una oportunidad para los agricultores africanos? El problema es no saber en qué nivel van a estar los precios en un lapso de diez años. En los países en desarrollo, la inversión en la agricultura ha disminuido y los países más pobres se han vuelto cada vez más dependientes de las importaciones para satisfacer sus requerimientos domésticos de alimentos. Pero, ¿se atreverán a invertir fuertemente ahora, sólo para encontrarse en unos años con que la burbuja estalla?
Cultivos genéticos
Sebastian Barrack, director de investigación sobre commodities del australiano Macquarie Bank, dice que la inflación del precio de los alimentos podría disminuir o hacer una meseta en dos o tres años, a medida que los suministradores aumenten la productividad y, quizás, inviertan en alternativas como cultivos genéticamente modificados. Añade: "Suponiendo que las condiciones climáticas sean normales (tal vez una gran suposición), los mercados podrían acumular reservas y volver a tener excedentes, pero eso tomará tiempo".
Inclusive la idea de una crisis alimentaria suena a música celestial para los inversionistas y especuladores que han ganado miles de millones a costa del boom de los recursos naturales en los metales no refinados, el petróleo y el gas. Actualmente existen nuevas oportunidades de inversión en tierras de cultivo, tecnología agrícola e infraestructura.
Especialistas mencionan que los precios de la tierra en Rumania son atractivos con relación al resto de Europa y la demanda está aumentando. Además los inversionistas están amontonándose en los fondos especializados en commodities operados por grandes bancos.
Y sin embargo, es difícil establecer tendencias futuras, y existe una colección de puntos de vista al respecto. La ONU dice que existe un 12% más de tierras cultivables disponibles que no están forestadas. Otros dicen que la producción agrícola se puede incrementar solamente destruyendo bosques, lo que plantea el fantasma de una catástrofe ambiental.
La seguridad alimentaria a nivel mundial se está volviendo rápidamente uno de los temas más importantes del siglo XXI.

La NASA advierte de que el hielo ártico ya está bajo mínimos

¿Cuántas veces hay que demostrar que el planeta se calienta? Ahora es la NASA la
que sale al rescate del paradigma del cambio climático, cuestionado por miembros
de la clase política de EE.UU. con argumentarios tales como que este invierno ha
hecho mucho frío y que parece que en el círculo polar ártico hay más hielo y no
menos.


ABC.19 de marzo de 2008.

Pues los satélites de la agencia espacial dicen que ojo, que lo que crece es el hielo de temporada, flor polar de un día, mientras decrece implacablemente el hielo perenne, el que lleva dos o más años en su sitio.
El hielo ártico crece y decrece cada año al compás de las estaciones. Su extensión media en un mes de septiembre ronda los 4 millones de kilómetros cuadrados. En marzo se acerca a los 9 millones y medio. Este marzo, la observación combinada de los satélites de la NASA y de los del ejército de los Estados Unidos han mostrado un ligero incremento de la extensión media esperada, hasta alcanzar los 6,27 millones de kilómetros cuadrados.
Eso es un 3,9% más que en los últimos tres años, pero sigue estando un 2,2% por debajo de lo que era la media hasta hace relativamente muy poco.
Desde los años cincuenta la tendencia es descendente. Pero a partir de un momento dado desciende a velocidad de vértigo. Entre 1970 y 1990, los hielos árticos perennes se fundieron una media de 500.000 kilómetros cuadrados cada década. Desde el año 2000 esta velocidad se ha casi triplicado. Sólo entre los inviernos de 2005 y 2007 han desaparecido el equivalente de la extensión de los estados norteamericanos de Florida y California. Que no son precisamente los más pequeños de la Unión.
Y lo peor es que el hielo perenne ha caído ya por debajo de todos sus mínimos históricos conocidos. En 2007 se redujo un 40% en sólo veintiocho años. En 2008 ya es un 30%. O sea, la disminución es de un 10% en un solo año... que ha sido un año muy frío, además. Tradicionalmente el hielo perenne cubría entre el 50 y el 60% de las aguas árticas. Este año cubre menos de un 30%. El hielo verdaderamente antiguo, el que lleva en el Ártico no menos de seis años, se redujo al 20% del total a lo largo de los ochenta. En estos momentos es menos del 6%. Y sigue retrocediendo y, lo que es peor, adelgazando.
No es hielo todo lo que parece, o si lo es, no va a estar ahí mucho tiempo. ¿Alguien se imagina un círculo polar de quita y pon, con todo el hielo desapareciendo en verano y reapareciendo sólo lo que dura el invierno, y sólo si este es verdaderamente frío? Pues esa podría ser la tendencia, de seguir así. Y eso que los últimos tres años pueden considerarse «buenos», particularmente el último, cuando se han registrado temperaturas más frías de la media en muchos de los espacios árticos. Los científicos saben que no es para echar campanas al vuelo: simplemente es el efecto de las llamadas Oscilaciones del Sur y del Norte, cuando la presión atmosférica se ajusta con los océanos creando corrientes cálidas (el Niño) o frías (la Niña).
Un declive alarmantePor eso la NASA ha decidido dar toda la publicidad y a la vez toda la seriedad posible a sus últimas observaciones climáticas, que muestran un declive veloz y muy alarmante no ya de la cantidad, sino de la calidad de los glaciares árticos.
En una teleconferencia internacional celebrada ayer, tres expertos de la NASA explicaron pacientemente, una y otra vez, por qué puede parecer que hay más hielo cuando en realidad hay menos. Seelye Martin, del programa de ciencias criosféricas de la división terrestre de la NASA, Josefino Comiso, del programa de ciencias criosféricas del centro de vuelos espaciales Goddard y Walter Meier, del centro nacional de datos de nieve y hielo de la Universidad de Colorado, insistieron en que los mapas árticos actuales son los de una permanente anomalía. El glaciar se funde no por arriba sino por abajo, va ahuecándose por dentro. Va camino de ser más un escaparate de hielo que verdadero hielo macizo.
Hielo más volubleMeier explicó que a medida que el hielo envejece se hace más espeso. El hielo ligero es el más voluble. El fuerte viento sacude a veces las masas heladas y las expande, ayudándoles a cubrir una extensión que visualmente puede ser casi satisfactoria o por lo menos muy parecida a la del año anterior. Pero en realidad se trata de hielo mucho más delgado, hinchado como una especie de globo. Y firme candidato a fundirse a la primera oportunidad.
El riesgo es mucho mayor para el hielo ártico que para el antártico, puesto que geográfica y morfológicamente son como la noche y el día. La Antártida es una gran extensión de tierra helada, un verdadero continente aparte, cercada de océano. El círculo polar ártico es un océano cubierto de hielo rodeado de tierras. Está claro cuál de los dos hielos tiene más base y más posibilidades de aguantar.Mientras Meier calificaba todo esto de «dramático» y Martin moderaba, a Comiso le tocó cargar con la cruz de la cautela científica y hacer frente a todas las dudas. Empezando por los escepticismos metodológicos: ¿y cómo puede la NASA determinar el grosor y hasta la edad del hielo, si sólo lo «ve» vía satélite?
Señales infrarrojasLos científicos multiplicaron las explicaciones. Dieron detalles de cómo la observación por satélite no se limita al contacto visual, por espectacular que este sea, sino que incorpora las lecturas de señales infrarrojas capaces de atravesar las nubes y tambié el seguimiento del movimiento del hielo a través del océano. Es cómo se mueve, más casi de qué aspecto tiene, lo más revelador de la verdadera naturaleza del hielo.
Comiso subrayó que, aunque siempre es difícil interpretar los datos, este año la pérdida de masa gélida es tan severa, tan drástica, que resulta imposible negar la evidencia y mirar hacia otro lado. Es más, el problema se retroalimenta, agravándose a sí mismo una y otra vez: «cuando hay menos hielo en verano el Ártico recibe más calor, se calienta más, con lo cual le cuesta más generar más hielo en invierno».
¿Y las consecuencias? Ni siquiera los científicos se ponen de acuerdo con absoluta precisión en qué pasaría si de verdad llegaran a fundirse los polos. En el caso del Ártico, más vulnerable por su carencia de base continental, hay quien se ha atrevido a fijar fechas que van del 2080 al 2100. También se da por hecho que el día que eso suceda el nivel de los océanos subirá seis veces más de lo necesario para sumergir Londres o Nueva York.
Pero no hace falta, ni mucho menos, llegar a eso para que los efectos negativos, más o menos espectaculares, dejen su traza en el ecosistema. De la robustez de los hielos árticos y antárticos depende el equilibrio y la salinidad de las aguas del planeta y la supervivencia de muchas especies. Además, en el caso del Ártico, no sólo confluyen intereses naturales. Las prioridades encontradas de todos los países que allí tienen territorio han sido particularmente conflictivos desde la guerra fría y sobre todo desde el descubrimiento de codiciados yacimientos energéticos. Todo ello ha frenado la cooperación científica y ha dejado los hielos de nadie a su merced. O, lo que es peor, a la nuestra.